jueves, 25 de agosto de 2011

clases de gente y gente con clase

¿Cuánta bondad queda en este mundo? ¿Quién se libra de las garras de la hipocresía?
Hay gente que sabe moverse por la vida sin verse en la necesidad de pisotear la de los demás, personas que hablan desde el respeto, aunque no sea sincero pero respeto a fin de cuentas. La educación nace dentro de las personas y se tiene o no, al igual que la elegancia de la cual se suele carecer hoy en día. Los buenos gestos se cuentan en una cantidad menor que las malas palabras y el egoísmo.
A veces se hace complicado maquillar las palabras para convertirlas en poesía, pero esa capacidad, esa obsesión por hacer bello lo simple, eso es el don de la elegancia.
Personalmente pienso que puedo caerle bien o mal a cualquier persona, más no podrán tacharme de irrespetuoso o maleducado, pues pienso que el respeto es la base de una sociedad potable e intento aportar mi grano de arena. No quiero decir con esto que no haya cometido errores, porque soy humano y ello me hace culpable, tan solo quiero decir que se están perdiendo ciertos principios (si es que en algún momento abundaron) que son necesarios para mirar con buenos ojos a la gente.
Esto es una autocrítica a nuestros comportamientos demasiado impulsados por la falsedad y el egoísmo, algo que llega a chirriar y que va siendo hora de engrasar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario